Querida Patricia:
No tenias aún edad de marcharte tan lejos. Habías comenzado a vivir y tenías tantos sueños… tantos.
Algunos de ellos me los contabas. No hace mucho que te conocía y tengo edad para ser tu madre. Me hubiera encantado tener una hija como tú y he sentido en mi corazón el dolor de tu madre. Se me ha estrujado el alma, quería llorar a gritos y un nudo en la garganta me ahogaba el propio llanto.
Había tanto dolor, tanto desgarro en torno a ti… te has ido y con tu marcha muchas personas han quedado destrozadas.
Te has ido sin que te avisen, te han raptado más bien. Pero ni siquiera nos han dado la oportunidad de pagar tu rescate.
Tu madre, tu pobre madre, tu padre y tu esposo… que fuerte es y que valiente, como ha soportado todos estos días, consumiéndose por dentro, sangrándole el corazón que se le ha roto, esperando el milagro que no llegó. Milagro que todos esperábamos, rezando, intentando convencer a Dios, que se había confundido de persona, que a ti no te tocaba aún marchar a su lado, por hermoso que fuera ese viaje de regreso a Casa, pero Dios al ver tu cara de niña, tus ojos llenos de bondad… no ha querido oírnos y se ha quedado contigo.
Que cruel es el destino y que arbitraria es la muerte que siega las vidas de la forma más inesperada y elige a sus víctimas de la forma mas despiadada. La parca no entiende de edad, ni de dolor… ¡maldita sea la hora en que se fijó en ti!, ¿porqué no pasaría de largo?.
Cuantas personas habrían dado la vida por ti, cuantos se hubieran cambiado contigo.
Eras una niña tan buena, tan madraza y tan enamorada. Cuando os veía miraros a Luciano y a ti, sonreía al veros con esa miel que solo los muy enamorados son capaces de destilar.
Te has marchado a un largo viaje y hoy estás en el Paraíso. Te seguiremos Patricia. Tarde o temprano nos volveremos a encontrar. Para ese viaje todos tenemos ya sacado el billete, aunque no sabemos cuando nos tocará un asiento, porque esto es algo así como los viajes de avión cuando hay overbooking, aunque la gente no proteste para embarcar antes y aguardan su turno deseando que sea cuanto más tarde mejor. Pero a ti no te dio tiempo ni de preparar un equipaje de mano. Te llevaron en volandas y te fuiste con lo puesto dejándote todo en tierra.
No te aflijas, que te irán llegando, aunque allí no te haga falta.
Un abrazo muy grande, se que desde allí no puedes escribir ni hacer una llamada, pero quedate tranquila que cuidaremos de Luky y de Fernandito y conforme vayamos llegando, te llevaremos noticias suyas.
¡Se feliz Patri!. Tienes toda la eternidad. Te querré siempre.
M. Ángeles






