El pasado martes 24, cuando se conmemoraba el tercer aniversario de la desaparición de Marta del Castillo, acudí a la manifestación convocada por la Plataforma “Todos somos Marta”.
Fue impresionante ver la cantidad de sevillanos que salieron a la calle para apoyar a la familia y en contra de la sentencia que dejaba libres a tres de los cuatro imputados.
Puede que los ciudadanos en su mayoría no entiendan de derecho, ni sepan interpretar una sentencia, pero sí saben de Justicia.
¡Y la sentencia de Marta no es justa!.
No es justo que no hayan dicho donde está el cuerpo. No es justo que existan pruebas que no se hayan admitido. No es justo que una familia asista impotente a tanto desagravio.
La Ley ha de estar para proteger a la víctima y en muchas ocasiones nos encontramos que a quien protege es al verdugo.
La gente lanzaba gritos contra los jueces y pedían reformas en las leyes.
Leyes que hacen los políticos en el Parlamento (los legisladores). Y estos legisladores son los que el pueblo vota. Por tanto, por acción o por omisión todos somos un poco responsable de lo ocurrido con Marta.
Por consentir unos políticos acomplejados, que no quieren que nadie les pueda acusar de fachas por el mecho hecho de legislar a favor de las víctimas en casos como estos, de establecer condenas ejemplares para asesinatos así. con tanta perversión posterior.
Por otra parte además de la sentencia, tanto en la fase de investigación como en la de instrucción del caso, los fallos y la lentitud han contribuido a que al final el tribunal se inclinara a aplicar el principio de presunción de inocencia.
Está claro que no solo hay que hacer cambios en las leyes. No puede haber tanta impunidad, tanta inmisericordia, tanta mezquindad humana.
Yo estaba estremecida, como supongo que lo estarían todas aquellas personas que en más de 40 ciudades españolas y extranjeras, se manifestaron el 24 de enero.
¿Y a partir de ahora que?.
¿Es igual para todos la Justicia?. Personalmente creo que no.
M. Ángeles Gómez Crespo

